vasos y copas

Vasos y copas: el dinamismo regresa al sector

La moda marca, desde hace tiempo, la trayectoria del sector de la cristalería. Gracias a su fragilidad y alta reposición, el mercado de vasos y copas se permite marcar tendencia en la mesa. El prestigio que ha adquirido la cultura del vino, el boom de la coctelería y el auge de la cerveza están ayudando en una industria que vive uno de los momentos más creativos de los últimos años. El sector se ha reinventado completamente y nos sorprende con nuevos diseños, formas, colores y usos.

Vasos, copas y restauración

En todo ello tiene mucho que decir la hostelería, el segmento profesional que se ha convertido en el gran acicate del sector. Y es que los restaurantes y hoteles tienen claro, cada vez más, que la carta ya no es el único atractivo para el cliente. También cuentan la decoración y la mesa servida y, por ello, constantemente buscan elementos diferenciadores.

Es en el sector profesional donde se prueban las nuevas tendencias, que si tienen éxito se trasladan posteriormente a los hogares. De este modo, el sector de la hostelería, ávido de diferenciación, actúa como dinamizador, al incorporar con generosidad las propuestas que realizan los fabricantes, no sin antes hacer valer toda su exigencia en cuanto a calidad y diseño se refiere.

Por ello, instalado entre lo profesional y lo doméstico, entre las mesas del restaurante y el comedor de la intimidad, el sector de las cristalerías está experimentando una evolución extraordinaria: no solamente en cuanto a materiales se refiere, buscando la máxima resistencia; sino sobre todo en cuanto a funciones y diseños. En el hogar, el escenario post-crisis nos deja un consumidor ávido de incorporar elementos que den un aire renovador a sus mesas.

El sector disfruta de una ventaja que no tienen otros productos de la mesa y la cocina: dado que se trata de elementos frágiles, el mercado de reposición es importante. Ello permite incorporar novedades constantemente y, de hecho, podríamos decir que se trata de un sector sometido a las modas: las colecciones que proponen los fabricantes cambian año tras año y, si bien hay algunas tendencias que se mantienen en el tiempo, muchas propuestas tienen una vida relativamente reducida.

El nuevo consumidor

Los lanzamientos a los que hemos estado asistiendo durante los últimos meses evidencian que las marcas apuestan decididamente por la innovación. No en vano, han de hacer frente a las nuevas necesidades y gustos del consumidor, que han cambiado mucho con respecto al cliente de solo una década atrás. La imaginación abre la oferta hacia nuevos usos, que entran incluso dentro del ámbito culinario. Y es que la mesa está inmersa actualmente en un verdadero replanteamiento de roles: unos elementos suplantan las funciones de otros y estos, a su vez, se desplazan y amplían su campo de acción.

Ha sucedido con las cacerolas, recipientes, cestas y cuencos con las que muchos restaurantes sirven tapas y pequeñas raciones de comida… abandonando los clásicos platos. Y está sucediendo también con vasos y copas, que olvidan su rol convencional y adoptan nuevos papeles. ¿Por qué no pueden servir para presentar cremas, postres, cócteles o incluso ensaladas? Son muchas las marcas que hacen sus propuestasen este sentido. Pero también hay planteamientos en sentido contrario: los vasos y copas adoptan formas y diseños propios de otros elementos de la mesa. Por ejemplo, hay vasos blancos o de colores opacos que están claramente emparentados con la cerámica para el desayuno, pese a ser de cristal.

En definitiva, los vasos y copas se vuelven eclécticos, intemporales, divertidos, coloridos, asimétricos, sofisticados, elegantes, étnicos, atrevidos y rompedores… la imaginación no parece tener límites. Una de las tendencias en diseño que más parece haberse instalado son los tallados y relieves, con diferentes motivos, que a menudo van aparejados con los vasos y copas de colores, otra tendencia instaurada desde hace años que está logrando pervivir. Para la demanda particular, se imponen los sets de pocas piezas, sobre todo en el segmento de las copas, donde es muy común encontrar atractivas cajas con solamente dos piezas.

Lejos quedan los tiempos en que lo más habitual era adquirir cristalerías completas de 48 a 60 piezas. Esta reducción permite, por un lado, adaptarse a las nuevas dimensiones de los hogares y, especialmente, a la gran cantidad de viviendas unipersonales. Por tro lado, favorece la compra por impulso y permite renovar con frecuencia la mesa, entrando muy directamente en el sector del regalo. En cuanto a los vasos, ya es muy habitual que se vendan incluso por unidades, facilitando de este modo la reposición. Una de las tendencias más jóvenes y rompedoras consiste en vestir la mesa con vasos y copas distintos. ¿Por qué no?

Tendencias profesionales

En cuanto al segmento profesional, el boom que está viviendo el turismo da lugar al optimismo. La búsqueda de la resistencia y la durabilidad ha sido siempre una constante en este sector, por medio de nuevas y avanzadas técnicas de producción o de materiales de nueva generación. El hostelero busca copas ligeras para evitar las sobrecargas, que sean altamente resistentes a los golpes y a los lavados en lavavajillas industriales, con formas funcionales y apilables para un servicio y un almacenaje óptimo, con un diseño ergonómico para un manejo más cómodo, que cumplan con los requisitos de higiene y que mantengan la temperatura.

Una de las principales fortalezas es la investigación, tanto en materiales como en diseños, buscando las perfectas dimensiones y formas de las copas para eliminar las zonas frágiles, que son por ejemplo el punto de unión entre el pie y el cáliz. Lejos estamos, por supuesto, de las copas irrompibles, pero las firmas líderes del sector no paran de investigar en este sentido, conscientes de que la fragilidad es uno de los temas que más preocupan a los consumidores de vasos y copas, sobre todo en el segmento profesional.

La transparencia y la acústica también son factores a tener en cuenta, así como las dimensiones y las formas de las copas, con el objetivo de potenciar las sensaciones, los aromas y los sabores. Esto es especialmente importante en el campo del vino, donde se tiene en cuenta la amplia superficie de oxigenación, la finura del borde (para favorecer el paso del vino a boca), la cámara aromática ancha para que los aromas se expandan o el estrechamiento del cáliz en la parte superior, lo que facilita la concentración de estos mismos aromas.

De hecho, las copas en el servicio del vino están experimentando un gran cambio en la hostelería, ya que existe cada vez mayor especialización en el sector, tanto del personal en sala como de los clientes. Determinados tipos de copas se adaptan mejor a unos caldos que a otros, siendo este un terreno que está en constante evolución. Desde la empresa ARC opinan que «la tendencia se ha trasladado a la disposición de una copa enológica para servir el vino y un vaso para el agua o el refresco, que puede ser opaco, de color y con formas elegantes y curvilíneas, creando un contraste con la perfecta transparencia de las copas de vino».

¿El fin de la copa balón?

En cuanto a los combinados, la hegemonía de la copa balón parece que está llegando a su fin. Aunque sigue siendo mayoritaria, el vaso empieza a ganar terreno como alternativa en calidad, diseño y funcionalidad, por una serie de ventajas: versatilidad, originalidad, manejo y facilidad de apilar. Se trata de un cilindro de boca ancha, de gran capacidad, fácil de manejar y resistente, que muchos establecimientos consideran más versátil que la copa: es ideal para diferentes tipos de bebidas, no sólo combinados.

Este es un mercado de marcas europeas, que cuenta con enseñas fuertes, muy conocidas y posicionadas y que gozan de un gran prestigio. La presencia de enseñas españolas es minoritaria, siendo la más importante Vicrila, en Bizcaia, aunque la multinacional italiana Bormioli Rocco tiene una fábrica en Azuqueca de Henares. También existen empresas más pequeñas, como la valenciana Vidrios San Miguel, dedicada al vidrio reciclado. En cuanto a la presencia de marcas europeas muy arraigadas, podemos referirnos a ARC (con sus diferentes marcas Luminarc, Chef & Sommelier, Eclat…), Schott Zwiesel o Pasabahçe, además de míticos del sector como Riedel y Spiegelau. Con todas ellas, compiten marcas «blancas» o desconocidas que podemos encontrar en cualquier gran hipermercado o tienda de menaje.

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