Ollas a presión: tecnología segura y eficiente

ollas a presión

Muy especializadas y con un público limitado pero fiel, las ollas a presión tratan de llegar a nuevos segmentos de consumidores, explorando las tecnologías 2.0, captando a los sectores más preocupados por la
salud o sacando el máximo provecho al ahorro de tiempo, que permite cocinar platos fast food absolutamente saludables. La eficiencia energética, en los tiempos que corren, se ha convertido también en un importante argumento de venta.

La gama de ollas a presión que ofrece el mercado es muy amplia, pese a que sean pocas las marcas que compiten en este segmento. Cada una de ellas ofrece un buen número de modelos distintos y ello hace que el rango de sistemas, diseños y capacidades sea muy amplio, adaptándose a diferentes tipos de consumidores.

Las ollas a presión ya no limitan a su función de cocinar platos familiares, sino que se adaptan incluso a los hogares unipersonales. Ya no se trata de un utensilio ajeno a los más jóvenes, sino que se introduce con fuerza en el concepto de «fast food» saludable… la sociedad está cambiando a pasos agigantados y, con ella, también este producto, que mantiene una oferta fiel y en proceso de ampliación.

Durante unos años, este producto atravesó un cierto estancamiento de las ventas, que podríamos atribuir a cambios en los hábitos culinarios y en la composición de los hogares españoles. Pero en los últimos tiempos, este mercado se ha reactivado, de la mano de una corriente que valora cada vez más la comida sana. También el ahorro en tiempo y energía, en un momento en que el primero escasea y la segunda se encarece, son factores cada vez más valorados por los consumidores.

Las ollas a presión buscan seguridad y ahorro

Las últimas novedades demuestran que este mercado no para de evolucionar y crecer. La seguridad, el diseño, la versatilidad, la adaptación y los materiales son los principales campos donde se centra la innovación. No obstante, la presentación de novedades en este campo no es tan acelerada como en otros segmentos del menaje, dado que los cambios se producen de manera más espaciada en el tiempo. Aunque estéticamente las ollas a presión no han introducido grandes cambios, sí los hay en su funcionamiento y equipamiento, a todos los niveles. Una de las mejoras introducidas de modo general es la adaptación a todo tipo de fuentes de calor, incluida la inducción.

Por otro lado, las ollas a presión son cada vez más versátiles, gracias a la generalización de los sets, que incluyen diversas piezas y, por lo tanto, amplían notablemente las posibilidades de uso. Y es que, en viviendas donde el ahorro de espacio es una prioridad, el objetivo es que este elemento sirva para diferentes funciones. Por ello, han aparecido ollas que van provistas de dos tipos de tapas, una para cocinar a presión y otra de tipo convencional, que puede ser de cristal o de acero inoxidable, para cuando queremos utilizarla como una cacerola tradicional. Además, se han generalizado los cestillos para cocinar al vapor, que se insertan perfectamente dentro de la olla y, por lo tanto, no ocupan espacio.

Fáciles de abrir y seguras

Una cuestión clave, sobre la que se están centrando muchas investigaciones, es la facilidad de apertura y cierre. Actualmente, ya existen sistemas muy simplificados, algunos de los cuales podemos conocer en estas páginas. En algunos modelos, se incluye algún sistema de aviso (sonoro, luminoso,…) que confirma que la tapa está correctamente colocada y la olla lista para su uso.

Los campos de investigación van actualmente incluso más allá y quieren facilitar la limpieza de la olla, permitiendo el desmontaje del mango, con lo cual el sistema de válvulas no necesita mantenimiento (dado que el mango se puede limpiar bajo el chorro de agua). También en materia de seguridad, las empresas líderes destinan gran cantidad de recursos a la investigación. Lejos de ser una cuestión superada, continúa preocupando a los consumidores y, como consecuencia, a los fabricantes.

Quizás la crisis haya ayudado a ponerla de nuevo sobre la mesa, con la aparición de productos de bajo precio. «Recomendamos a los compradores de menaje de los diferentes canales que sean estrictos a la hora de exigir las normas mínimas de seguridad y calidad en las ollas a presión -advierten desde la empresa
ADI, ARC Distribución Ibérica-. Las altas exigencias en precios están llevando a que algunas de ellas no cumplan dichos estándares, algo que pone en peligro la seguridad de los consumidores».

Por ello, todas las ollas de las grandes marcas del mercado incluyen diferentes sistemas de seguridad y tanto el packaging como las informaciones que se ofrecen insisten en este aspecto. Se trata de convencer al consumidor de que está completamente seguro utilizándolas. Pese a las reticencias que sigue despertando en materia de seguridad, este producto ha mantenido un público fiel y adepto, gracias a sus claras ventajas: ahorro de tiempo, ahorro de energía, conservación de las propiedades nutritivas de los alimentos y cocina sana y sin grasas. El reto, en estos momentos, es llegar a nuevos públicos, rejuveneciendo la demanda.

En nuestro mercado, la oferta está compuesta por un número notable de marcas españolas, que compiten al lado de una serie de enseñas europeas muy potentes. Los productos de importación existen, pero tienen una presencia limitada en el mercado, al menos a través de los canales comerciales más habituales (tiendas de menaje, hipermercados y ferreterías).

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