ollas a presión
Las ollas a presión evolucionan en sus propuestas.

Ollas a presión: ecológicas y saludables

La constante montaña rusa a la que está sometido el mercado de la energía, con tarifas eléctricas jamás antes vistas, pone a las ollas a presión en el punto de mira como uno de los elementos que podría hacer ahorrar en la factura eléctrica de los hogares. No en vano, estos productos son capaces de reducir el tiempo de cocción hasta en un 70% y, por lo tanto, producir un ahorro de igual porcentaje en el consumo de energía. Especialmente interesante para los hogares con placas eléctricas, este producto podría ponerse más de moda en los próximos tiempos si la situación energética no se estabiliza.

La coyuntura, sin embargo, también trae otro cambio que podría remar en sentido contrario: la pandemia ha hecho aumentar el teletrabajo -aunque menos de lo previsto-y, por lo tanto, muchas familias disponen ahora de más tiempo para preparar la comida (con las horas que se ahorran en desplazamientos). Por lo tanto, el factor rapidez ya no sería un elemento decisivo para una parte de la sociedad, que disponía de muy poco tiempo en su día a día para cocinar de manera convencional.

Sea como fuere, el mercado está retomando su dinamismo, después de un periodo en que se presentaron pocas novedades de ollas a presión. No hay que perder de vista que se trata de un sector con demanda y oferta limitada, donde el lanzamiento de innovaciones es menos frecuente. No obstante, al ser un producto con un importante componente tecnológico, se presta a mejoras y este es un factor que siempre ofrece un aspecto de novedad al mercado. Las innovaciones en seguridad han acaparado durante muchos años el claim de los lanzamientos, pero en su gran mayoría están muy asumidas por el mercado y, pese a ciertas novedades, podemos afirmar que se trata de una materia superada. Sí que se presentan, sin embargo, muchas mejoras en materia de facilidad de manejo, sobre todo en la apertura y el cierre, y en algunos modelos también de programación.

La innovación en las ollas a presión

La capacidad innovadora depende de las marcas: en muchos catálogos, los productos se mantienen estables desde hace varios años, mientras que otras marcas introducen pequeñas innovaciones y solo unas pocas lanzan nuevos modelos. Ello puede atribuirse a la madurez del sector, con un desarrollo suficiente de la gama de productos en cuanto a capacidades, tecnología, funcionalidades y precio.

No obstante, vemos que la reactivación de la economía y el anuncio de la próxima celebración de grandes ferias internacionales ha animado los lanzamientos. Por otro lado, el carácter tecnológico de este producto hace que las inversiones que deben realizarse para incorporar nuevas funcionalidades sean importantes. Al mismo tiempo, su componente de seguridad obliga a efectuar multitud de comprobaciones, extremando los ensayos a los que han de someterse los productos (una norma EN regula sus características técnicas).

Una de las mejoras introducidas de modo general es la adaptación a todo tipo de fuentes de calor, incluida la inducción. Además, para ayudar al usuario, se incorporan métodos de asistencia para controlar la cocción de los alimentos. Hay modelos que incluyen en la tapa una especie de «chuleta» con los tiempos de cocción de los alimentos más frecuentes; un temporizador integrado que permite controlar el tiempo de cocción y que avisa, cuando este finaliza, mediante una señal acústica; o incluso tecnologías 2.0 para controlarlo todo a través de una tableta o un teléfono móvil.

Todos los productos son o bien de acero inoxidable, que aporta resistencia y durabilidad; o bien de aluminio, un material que es buen conductor del calor. Algunas ollas incorporan fondos termodifusores y encapsulados, para alcanzar la temperatura óptima de manera más rápida y eficiente, distribuyendo el calor uniformemente por toda la base. En cuanto a los mangos, acostumbran a ser de plásticos resistentes al calor y se mantienen siempre fríos. Ello es importante, dado que en muchas ocasiones alojan los mandos de control, que permiten elegir, por ejemplo, la velocidad o la presión. Con menor frecuencia, algunos fabricantes han introducido los revestimientos antiadherentes.

Cocina rápida y saludable

Incluso los clientes más jóvenes se están incorporando al colectivo de usuarios de las ollas a presión, que tienen entre sus principales ventajas el ahorro de tiempo, una característica acorde con la sociedad actual, ávida de horas libres. Durante los últimos años, los principales fabricantes del sector han hecho grandes esfuerzos para ampliar su rango de clientes, actualizando los modelos para adaptarse a las necesidades de una sociedad 4.0 hiperconectada e hiperinformada.

Y es que la lista de ventajas que esgrimen las ollas a presión les ha hecho un hueco incluso entre los clientes que se incorporan al mercado: libres de prejuicios en cuanto a seguridad, valoran sobre todo el ahorro de tiempo, aunque las características de la cocina saludable también están calando. Las ventajas de las ollas a presión son claras: ahorro de tiempo, ahorro de energía, conservación de las propiedades nutritivas de los alimentos (vitaminas y minerales) y cocina sana y sin grasas, con los sabores y aromas en toda su intensidad. Y es que cocinan tres veces más rápido, ahorrando hasta un 70% de energía (aspecto especialmente importante en los momentos de crisis energética actual) y un 70% del tiempo de preparación.

Pero además, conservan mejor los olores, sabores y propiedades nutricionales de los alimentos. Una tercera ventaja también es especialmente acorde con los tiempos que vivimos: estos utensilios de cocina garantizan un importante ahorro de energía, al preparar los platos en mucho menos tiempo. A los nuevos consumidores se les suman los fieles, que han disfrutado de sus ventajas durante décadas. La olla a presión ya no es solamente una opción interesante para familias con muchos miembros, sino que se adapta incluso a los hogares unipersonales, con capacidades de apenas cuatro litros y flexibilidad en cuanto a su uso.

En algunos modelos, el usuario prácticamente solo ha de escoger el programa de cocción e introducir los ingredientes. La olla se ocupa del resto. La investigación va incluso más allá y quiere facilitar la limpieza de la olla, permitiendo el desmontaje del mango, con lo cual el sistema de válvulas no necesita mantenimiento (dado que el mango se puede limpiar simplemente bajo el chorro de agua).

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