Las vajillas crecen de la mano del turismo

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La tradición cerámica española forma parte de la cultura popular y empresarial de nuestro país, pero como tantos otros sectores ha atravesado importantes dificultades, que han dejado por el camino algunas de las marcas más emblemáticas. No obstante, la buena marcha del turismo ha ayudado a reactivar una de nuestras industrias más tradicionales y enraizadas. Siguen existiendo fábricas con una notable calidad, una trayectoria histórica encomiable y una gran capacidad de diseño e innovación, que comparten el mercado con unas cuantas enseñas extranjeras bien posicionadas.

Sin lugar a dudas, el segmento profesional es el que está tirando en estos momentos de las ventas de vajillas en nuestro mercado. Nuestro país batió un nuevo récord en 2014 y rozó los 65 millones de turistas extranjeros, a los que hay sumar el turismo interno nacional. Se trata del mayor crecimiento de los últimos 14 años, un 7,1% en sólo un año y un 25% acumulado durante la última década. La ocupación hotelera ha marcado también récord históricos en los principales destinos turísticos, que ya no son solamente los de sol y playa, con ciudades como Barcelona colándose entre los principales destinos mundiales. Todo ello ha favorecido claramente a los proveedores de vajillas, que apoyan su recuperación en el aumento de ventas a hoteles y restaurantes. Lejos quedan años pasado en que el sector no solamente se había estancado, sino que incluso se resistía a reponer producto.

De manera muy diferente le va al segmento del hogar, aquejado por la lentitud en la creación de nuevos hogares, la atonía de la reposición, la competencia de las promociones y la búsqueda de precio. Esta situación ha hecho que hoy sea más necesario que nunca apostar por la innovación y concebir productos capaces de seducir a un consumidor que pasa cada vez más tiempo de ocio en el hogar. Los fabricantes de vajillas están apostando por nuevos formatos, piezas multifuncionales, pequeños y atractivos elementos, nuevas formas de cocinar y de comer, maneras innovadoras de presentar los platos… El color, los diseños rompedores, las propuestas intemporales, los dibujos y las escenas evocadoras, las posibilidades modulares, los sets atractivos y un sinfín de nuevas propuestas buscan captar a un consumidor que, a día de hoy, solamente realiza una inversión si la cree absolutamente necesaria… o si se siente irremediablemente seducido por el producto.

El profesional vuelve a ser el mercado refugio ante los vaivenes que experimenta el consumidor particular y si consideramos que históricamente han sido la restauración y la hostelería los mercados más innovadores y dinámicos para los fabricantes de vajillas y de porcelana en general, nos hallamos en un momento de gran creatividad para este sector. Los restaurantes y hoteles han sido el espacio donde se han puesto a prueba la mayoría de las tendencias que después incorporaba el mercado doméstico. Es donde se pusieron de moda las vajillas cuadradas o las de vidrio, o los enormes platos de postre, y donde se introdujeron en nuestra mesa elementos como el bajoplato, el platillo para el pan o las cucharillas para servir tapas. Del sector de la hostelería, algunas de estas tendencias han saltado, posteriormente, a las tiendas dirigidas al consumidor particular.

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En la hostelería, conviven diseños de estilos muy diferentes. Desde los más clásicos, enfocados a un público conservador; hasta los de verdadero lujo, pasando por colecciones para un público más joven. Podemos encontrar series imaginativas, versátiles, que permiten diferentes combinaciones o cuyos elementos admiten distintos usos.
Los diseños clásicos están dejando paso a colores más atrevidos, incluso llamativos, y a formas poco habituales. Las ondulaciones, las asimetrías y los contrastes de color han ganado su espacio, mientras se imponen las vajillas de composición libre, es decir, al gusto de cada uno: combinando no sólo colores, sino incluso formas y materiales totalmente diferentes. En el hogar, gana peso lo pequeño y reducido y, sobre todo, lo imaginativo. Los sets integran menos piezas, adaptándose a la realidad social de los hogares, que cuentan cada vez con menos miembros y que cada vez con más frecuencias son unipersonales. Pero, al mismo tiempo, estas pocas piezas son multifuncionales, venciendo la tradicional rigidez de las vajillas e introduciendo nuevos conceptos a la hora de servir la mesa.

Hay colecciones que trasladan al hogar algunos de los últimos gritos en la hostelería, como las cucharillas para degustación; series pensadas para cada una de las estaciones del año; vajillas completamente llamativas o, al contrario, absolutamente discretas; para familias numerosas o para hogares unipersonales; para un uso intensivo o para platos ocasionales; para cocina mediterránea o para exquisiteces orientales, americanas o árabes… En definitiva, casi podríamos decir que existe una vajilla para cada carácter o persona.

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