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La guerra entre robots de cocina se dirime en los juzgados

El gigante Thermomix, marca de la empresa alemana Vorwerk, no lleva bien el éxito de ventas en España de su principal competidor, el robot de cocina a precios imbatibles de la cadena de supermercados Lidl, a quien acusa de vulnerar su patente. La causa ha acabado en los juzgados barceloneses.

El pasado 10 de noviembre, el Juzgado Mercantil número 5 de Barcelona acogió la vista, que ha quedado pendiente de sentencia. Vorwerk acusa a Lidl de importar y comercializar en España un robot, bautizado como Monsieur Cuisine Connect, cuyas características plagian las de su producto estrella. El denunciante considera que este aparato se parece ‘demasiado’ a la Thermomix, cuyo precio es hasta tres veces superior al de su competidor (más de 1.000 euros contra los 360 del robot de Lidl). Vorwerk reclama una indemnización a la cadena de supermercados, equivalente al 10% del total de ventas efectuadas, considerando que se han infringido las leyes de propiedad industrial.

El precio de Monsieur Cuisine es tan atractivo que, cada vez que Lidl lo repone en sus establecimientos españoles, tras una campaña de promoción anunciando el regreso del producto, se agota en apenas unas horas. La cadena de supermercados niega que su robot de cocina infrinja la patente que en su día fue registrada por Vorwerk. Pero además, Lidl considera que la propia patente debería ser nula, ya que –afirma- el invento registrado por Thermomix no aportaba novedad alguna respecto a máquinas similares comercializadas ya antes en el mercado.

El perito de Vorwerk ha defendido ante el juez las novedades aportadas por el robot Thermomix, entre ellas el hecho de tener diferenciadas las funciones de pesaje y agitación, que pueden funcionar al mismo tiempo o por separado, una propiedad que considera suficiente para mantener los derechos de la patente. En cambio, el informe pericial de Lidl sostiene que la tecnología que separa estas funciones “no es compleja desde un punto de vista técnico” y, por lo tanto, no justificaría por sí sola que el robot pueda acogerse a les leyes de propiedad industrial.

Las pruebas periciales aportadas por Vorwerk también indican que el sistema que evita que la tapa se abra mientras las cuchillas aún están girando es idéntico en ambos robots. Pero Lidl alega que otras marcas incorporan esta misma innovación, sin que por ello se las acuse de plagio. Una vez escuchadas las partes y estudiadas las pruebas, no parece que la sentencia vaya a saberse antes de 2021, aunque después cabrá recurso a la Audiencia Nacional e incluso al Tribunal Supremo, en última instancia. Por lo tanto, el proceso judicial no ha hecho más que empezar.

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