Araven lanza Oceanis, una gama elaborada con plástico marino reciclado

La firma aragonesa Araven refuerza su liderazgo en el diseño y fabricación de cestas y carros de la compra, con su innovadora línea Oceanis, la gran novedad que presentará en la feria especializada Euroshop, que se celebra en Düsseldorf (Alemania) del 16 al 20 de este mes.

La nueva gama ofrece sus reconocidos productos ShopRoll y Loop pero elaborados con plástico marino reciclado, procedente de cuerdas y aparejos de pesca desechados. Estos equipos suponen un 27 % de la basura que contamina los mares y uno de los más peligrosos por la “pesca fantasma” que provocan al atrapar a peces y otras especies, por lo que con su reutilización se ayuda a mejorar el ecosistema marino y reducir los residuos.

Desde la ONU y la Unión Europea hasta las organizaciones ecologistas alertan de la necesidad de actuaciones decididas contra la emergencia climática y la polución del planeta. Araven tiene estos retos como objetivo en toda su actividad y lo muestra con iniciativas como Oceanis, que ofrece distintas ventajas para el medio ambiente, junto para los establecimientos comerciales y sus clientes.

Oceanis: 25% de plástico marino reciclado

El rasgo más característico de la gama Oceanis es que cada cesta o carro incorpora un 25 % de plástico reciclado a partir de redes y cuerdas de pesca, aprovechando que todos estos productos se elaboran en polipropileno. Araven compra en los puertos europeos, a empresas especializadas, granza de plástico, obtenida a partir de las redes estropeadas y convertida así en nueva materia prima, lista para ser reutilizada.

Oceanis ofrece con este material todos sus carros de compra compacto Loop y cestas con ruedas y asa telescópica ShopRoll para combinar según las necesidades de cualquier establecimiento que apueste por un modelo de retail sostenible. Por primera vez, se ofrece en el mercado un equipamiento integral con productos reciclados. Su origen se muestra también en su color característico verde agua, basado en el más usual de las cuerdas utilizadas para la pesca, aunque también se ofrece en negro, para adaptarse a la imagen de cada cliente.

El diseño y características técnicas son idénticas a las de todo el catálogo de Araven. Así, Oceanis garantiza todas las ventajas de la firma, como la facilidad de manejo, las innovaciones para mejorar la experiencia de compra, el ahorro de costes o la garantía higiénico-sanitaria, a las que se suma el apoyo al cuidado de los océanos.

Un mar de ventajas con Oceanis

Así, una cesta o carro Oceanis equivale a dar una segunda vida a 1,5 m de cuerda de 2 cm de grueso, que de acabar en el agua amenazaría a peces, tortugas y mamíferos marinos y alteraría sus hábitats durante los 600 años que le cuesta degradarse. Además, la utilización de material reciclado supone un importante ahorro en la emisión de gases tóxicos a la atmósfera. Cada kilogramo de polipropileno virgen equivale a 2,5 kg de CO2, que en el caso del reciclado se reduce a 0,3 kg: un 80 % menos. El porcentaje de material reciclado en los productos Oceanis supone por tanto una reducción de 20 % en las emisiones.

Desde Araven se destaca además que dentro de su línea de investigación, se está trabajando ya en el objetivo de desarrollar fórmulas y tecnologías que permitan aumentar el porcentaje de plástico reciclado, manteniendo la calidad y durabilidad final, y así avanzar cada vez más en la meta de reducir la contaminación causada por el plástico.

A los beneficios directos para proteger el medio ambiente de todos los productos Oceanis se suma además que Araven dona parte de los beneficios de cada venta a la ONG Plastic Change, una organización de referencia en Europa dentro en el esfuerzo por reducir y gestionar adecuadamente los residuos plásticos, como uno de las principales causas de contaminación de la Tierra. El trabajo de Plastic Change incluye programas educativos; actividades de recogida de residuos, como el World Cleanup Day (que se celebra en todo el mundo el tercer sábado de septiembre); y la promoción de políticas medioambientales a nivel europeo.

La defensa para el medio ambiente que supone esta iniciativa se completa con toda la actuación de Araven en aspectos como la eficiencia energética o la logística y repercute también en los establecimientos que incorporan estas cestas y carros.

Este nuevo modelo de retail sostenible ayuda a los comercios a cumplir con su Responsabilidad Social Corporativa y específicamente con la meta de “Prevenir y reducir la contaminación marina de todo tipo” dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, marcados por la ONU. Igualmente, permite generar conciencia entre los clientes, a la vez que mejora la imagen empresarial y genera fidelización.

La amenaza de los plásticos y la pesca fantasma

El compromiso de Araven con la reutilización se inició ya en 2010 cuando presentó la cesta ShopRoll Reciclada, igualmente fabricada a partir de granza de polipropileno suministrada por empresas recuperadoras. Al ofrecer la línea específica Oceanis, el objetivo es llamar la atención sobre uno de los más graves problemas ecológicos del mundo en la actualidad: la contaminación con plástico de los mares y ayudar a paliar una de sus principales fuentes.

La conservación de los océanos es imprescindible para la vida humana porque el plancton produce la mitad del oxígeno atmosférico y allí se absorbe también el 25 % del CO2 que se emite, además de la singularidad de sus especies y hábitats y la importancia económica de la pesca y sus recursos naturales. Pero todo el conjunto está en serio riesgo por la contaminación causada por el hombre y, en particular, por el plástico que termina en el fondo marino.

Según cálculos de la Comisión Europea, cada año llegan al océano 8 millones de toneladas de plásticos, lo que supone el equivalente a un camión de basura cada minuto, y los daños que causan se estiman en 7.100 millones de euros. En 2050, de no cambiar radicalmente la tendencia, en 2050 los mares tendrán, por peso, más plástico que peces.

Los plásticos impiden la fotosíntesis, envenenan a la fauna y alteran los fondos marinos durante largos periodos de tiempo, ya que una simple bolsa de plástico tarda en descomponerse hasta 20 años y una botella unos 500. La reducción de estos desechos es imprescindible y la Unión Europea se ha fijado objetivos como que en 2020 disminuyan en un 30 % los residuos más comunes que llegan a las playas (botellas, colillas, envoltorios…).

Estos plásticos de un solo uso suponen el 49 % de toda la basura marina y la más citada. Menos conocido es que el segundo tipo de contaminantes, el 27 % del total, y los que recupera Araven, son los provenientes de equipos de pesca, que además causan importantes problemas específicos a la fauna marina.

La falta de controles e incentivos hace que los pesqueros no se preocupen por recuperar las redes que se enganchan o pierden, ya que se ve como un coste en tiempo de trabajo y combustible. Los fragmentos de malla quedan así a la deriva, y pueden unirse entre sí, provocando una “pesca fantasma” en la que especies de todo tipo quedan atrapadas y mueren de hambre o devoradas por depredadores y carroñeros, que también pueden quedar enredados en un ciclo continuo.

Igualmente, su arrastre por los fondos daña áreas de alimentación y cría y también provocan problemas de seguridad marítima al enredarse en hélices y motores. Si bien el daño que un equipo fantasma depende de muchos factores, se han hallado casos como 300 tortugas marinas muertas en un único incidente, y según un estudio de 2016 afectan al 45 % de las especies amenazadas.

Las redes fantasma son además un problema a largo plazo porque su material tarda 600 años en degradarse. A esto se suma la enorme cantidad: 640.000 toneladas de material en el mar cada año, que equivalen a 50.000 autobuses. Según datos de Greenpeace, en algunas áreas oceánicas, los sedales suponen hasta el 85% del total de basura acumulada. Ante todo este problema la ONU negocia actualmente un tratado de protección de los océanos y desde distintos colectivos se ha promovido la Global Ghost Gear Initiative, que reclama actuaciones contra estas redes, como las que ya está impulsando Araven.

Araven promueve la economía circular

La promoción del reciclado y el apoyo a una iniciativa como la limpieza de los océanos se enmarca dentro de la apuesta de Araven por el compromiso medioambiental y social como línea estratégica de la empresa. La firma se plantea en toda su labor asumir en lo posible la Agenda 2030 de la ONU para el Desarrollo Sostenible.

Los 17 objetivos y 169 metas planteados por las Naciones Unidas afectan tanto a los estados como al conjunto de la sociedad y suponen para las empresas asumir retos en cuestiones como energía, acción por el clima o igualdad de género que Araven lleva plasmando en su actividad diaria, con distintas acciones para ofrecer productos que ahorren costes de mantenimiento, alarguen su vida útil y sean reciclables; reducir la producción de desechos y el consumo energético; mejorar la logística del transporte…

Araven quiere así estar en la vanguardia de un modelo la economía circular, cada vez más impulsado desde las instancias políticas, económicas y sociales para responder a los desafíos actuales del desarrollo. Así, la compañía aragonesa muestra su vocación por mantener las señas de identidad que la han definido desde su fundación: la excelencia, la innovación y la internacionalización.

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